ancho mi mundo
   Hace unos años atrás me uní a mi amiga en lo que ella creía y desde ese momento también yo, lo que era nuestra mejor opción de ivir. Algo parecido a un club de solteras sin remedio, pero felices. Creíamos en la idea de que no era necesario casarse y tener hijos para encontrar la felicidad. Sobre todo el dolor de cabeza que le da a las personas por haber firmado un papel (hay muchos separados que siguen casados legalmente) y el enorme trabajo que representa criar y educar hijos.

  Nuestra biblia se llamaba “Ancho mi mundo, Angosta mi cama” de Luci Swindoll, trata de cómo vivir la vida de soltera sin estar caracterizada por la soledad y aislamiento, sino más bien encontrar la felicidad en esa manera de vivir. Cada persona tiene su opinión al respecto, muchos guardan sus experiencias y otros son ejemplos a seguir. Respeto la manera que cadad quien elije de llevar su vida, pero creía que era lo mejor para mí en ese entonces.

    Al cabo de un tiempo pensé en la posiblidad de tener hijos, sin imaginar un matrimonio de por medio; esto resultado de tanto escuchar que de vieja, a una solo le quedan los hijos. Luego dos de mis más cercanas amigas cumplieron uno de sus sueños y se casaron. A partir de unos meses me pasaron faxes de noticias donde me aclaraban, con toda la seguridad que en ese momento tenían, de que el club de Solteras Felices, del que les hablaba; debía haberle dado más publicidad. Me asusté, porque las ilusiones que ellas tenían del matrimonio eran increíblemente grandes y casi me convencían en ese tiempo de que ahí estaba la felicidad verdadera. (aunque ya sé que no hay felicidad completa, sino borradores de felicidad ;-)

    Cualquiera creería que vengo de una familia donde mis padres me han hecho ver lo desastroso de convivir o que soy hija de padres divorciados. Pero no es así. Todo lo contrario. Tienen una larga historia con 27 años de matrimonio y todavía hoy, mi padre se devuelve si sale de casa y olvida darle un beso de despedida a mami.. Conmovedor no? Pues sí. Aunque no tengo el orgullo de decir que su ejemplo hizo que cambiara de opinión.

    Fue cuando me enamoré que empecé a imaginar sin sobresaltos, mi vida al lado del hombre amado y unos cinco hijos haciendo ruidos en toda la casa, como un día dijo él. (claro que no se refería a nuestros hijos, sino a los suyos, pues todavía no estaba enterado de que serían míos también) jeje. y porque no decía 5, sino 8!!!!!.

   Fué de esa manera que dejé a mi amiga como fundadora y único miembro de ese Club de Solteras Felices, que de verdad me hacía felíz. Ella aún no renuncia a su carrera de soltera insobornable.

    Hace poco supe por una amiga de mi madre que cuando ella se enteró de que ya pensaba diferente se sentía aliviada y felíz. (no creo que le preocupara el que me quedara en su casa, porque siempre dije, y digo que no tengo que casarme para mudarme. Pero me causó un poco de risa saber que esa era la mayor preocupación de mi madre durante todo ese tiempo.

    Admito que fueron muchos años que pasaron antes del convencimiento, por eso no pude creerlo cuando en los últimos días del año pasado, sonó mi teléfono y escuché a alguien que cree amarme que decía haber encontrado mi gran solución:

     Prometía que si me casaba con él encontraría la felicidad de la que tanto hablo. No encontraba qué decirle. No porque me sintiera sorprendida ni mucho menos emocionada por la propuesta. Cuando alcancé a hablar sólo dije: Ja! como si fuera tan fácil. Y colgué.

   No sé si volió a llamar. Me encerré en mi habitación y puse “Dimelo en la calle” de Sabina, qe fué con él con quien esperé el año nuevo, con mi copa de vodka a mano.

    Hoy me acuerdo de la propuesta y todavía me rio.