
Cada prenda, actitud, forma de vida que elegimos: tiene su precio. Puede ser un costo, para adquirir algo material, o el resultado de todas las decisiones que tomamos para dar rumbo acertado, ó errado a nuestras vidas.
Muchas veces nos sorprenderá el precio a pagar por nuestras acciones, pues nadie nos envía una cotización de lo que eso llegará a costarnos de inmediato o con el tiempo.
Generalmente nos creemos en la capacidad de calcular, o darnos cuenta del valor de lo que obtenemos o que deseamos. En muchas ocasiones, damos en el clavo, sin embargo muchas veces caemos en el error, y nuestro estimado, anda más lejos de lo real.
Esta seguridad de que estamos en lo correcto, da como resultado: perder o aprovechar oportunidades. Si, esas que le llaman “calvas” y que hay que tomarlas por el pelo.
Eso lo podemos observar cuando compramos un objeto material a “buen precio” que luego da tantos problemas, que mientras lo vamos resolviendo, nos va aumentando el costo. O como cuando vamos a comprar algún apartamento, que esperamos un poco más de tiempo y resulta que después: Es más costoso.
Pero en este asunto también se incluye, “el valor” de lo que nos pertenece, cuando lo perdemos. Por mala suerte, cuando nos damos cuenta, es tarde. Y en esta sola ocasión no cabe el dicho “más vale tarde que nunca”. Porque tratándose de algo o alguien que hemos perdido: siempre es tarde, muy tarde.
Por eso es bueno decir a tiempo lo que sentimos, ya que no siempre podemos manejar que tan caro nos salga ganar, o perder. Hablar a tiempo. Saber qué decir, y hacerlo en el momento oportuno. No cruzarnos de brazos, ni esperar otro momento. Sólo el preciso, el único, el nuestro. Nuestro momento de hablar, decidir, hacer, actuar. Está en nuestras manos, y somos los únicos responsables, del precio que al final pagamos por lo que ganamos y lo que perdemos.

3 comments
Comments feed for this article
Febrero 20, 2008 a 3:38 am
Mariana
¡Ah! Y algunas veces creo que nos vamos sin pagar, así como que nomás nos embolsamos algo y salimos de la tienda.
¡Besos!
Mariana.
Febrero 20, 2008 a 11:38 am
Luis Madera
Muy acorde contigo y creo que debemos saber que cosas son para nosotros realmente importantes y son estas las que tenemos que preservar y valorar mas que todo.
En este post te das cuenta que todas las acciones tienen un precio, algunas veces mas elevado que otras pero siempre lo tienen.
Febrero 20, 2008 a 8:39 pm
gregorio
te invito a mi modesto blog directorio y de votaciones, http://aquiestatublog.blogspot.com
conocerás mas blog y te darás a conocer,pásate y apúntate en el libro de visitas y de paso mira algo de publi,eso valora mi trabajo,soy un particular en esta aventura,voy de blog en blog escogiendo los mas interesantes pero si consideras que escribirte esto es spam,te pido perdón y disculpas