El más triste es el llanto de ojos secos
el que llora con o sin memoria
con la garganta / con la calavera
o las bisagras del recogimiento
antes lloraba por las guerras locas
con fábulas de sangre y osadía
por el paisaje herido de temblores
por los cansados de mirar al cielo
pero los ojos se secaron / sabios
se secaron despiertos / errabundos
no saben qué mirar ni qué asumir
son ojos deslumbrados / cenicientos
por eso el llanto seco es la muralla
en que se estrellan todos los desdenes
y uno vive buscándose / buscándose
tragándose las lágrimas saladas.
Mario Benedetti.
PD: La muerte es injusta e inoportuna. Mi corazón está destrozado.
“…Qué dolor seco, qué tristeza compacta, abandonarse a la deriva aceptar definitivamente lo incuestionable…”

7 comments
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Marzo 3, 2008 a 6:15 pm
angie
Que triste e inexplicable es la muerte, tan llena de dolor, tan inesperada por más que se le presienta…
Un abrazo y muy feliz marzo!
Marzo 3, 2008 a 6:47 pm
gaviotah
Nena, te acompaño en tu dolor… espero que pronto llegue la resignación. Un abrazo y todo mi cariño.
Con todo respeto para ti
Marzo 5, 2008 a 8:29 am
unjubilado
Después de haber llorado en muchas ocasiones, el alma se endurece y las lágrimas no son capaces de aflorar.
Siento que la muerte haya acompañado a algún ser querido.
Un abrazo
Marzo 8, 2008 a 3:41 am
Mariana
Vaya para ti mi solidaridad. Sé que este proceso no es fácil. Tus ojos están secos ahora, tu alma estará llena de amor y eso dará forma a un amor sin tiempo.
¡Besos!
Mar.
P.D. Muchas gracias por tus respuestas, si la distancia se acorta algún día, tomaremos ese café. ¿Sale?
Marzo 8, 2008 a 10:09 am
Mis[s] Enredados
Grande Benedetti. Aunque ya te lo dije en el otro post, ¡mucho ánimo niña! A seguir para adelante, es ley de vida, por desgracia las cosas son así.
Un abrazo.
Abril 15, 2008 a 3:12 am
Liz
Hoy me siento con ojos secos, pero hay q olvidar no? es lo más saludable por ahora.
Marzo 17, 2009 a 11:52 pm
Luis I. Rodríguez
La tristeza embarga al caminante y la lucha empieza con las lágrimas que se estrella contra la muralla humana. El hombre aprende a mirar al cielo cuando encuentre el sentido de la muerte.