Tenía una exposición de Mercadotecnia Internacional en la Universidad. Mi grupo y yo, nos reunimos en uno de lo laboratorios a preparar la exposición, y terminar de coordinar, los puntos a exponer.

 

Llegué unos 13 minutos tarde, y al ponerme al tanto, supe que una de mis compañeras ya se había retirado a comer algo, luego de admitir que no se sabía nada. Y luego sucedió algo que era más terrible: Nunca regresó.

 

Minutos antes de la clase me envió un mensaje de texto, que decía:

“Lo siento no podré llegar a la exposición, tengo un problema”.

Pasé el celular, a las demás para que leyeran el mensaje. Una de ellas dijo:

 Y ahora ¿qué vamos a decirle a la profesora?

-Oh, digámosle que no pudo venir porque se le murió un pariente. Dijo otra.

 

Pasó la exposición, pero nunca supe qué le dijeron a la maestra.

La siguiente clase, horas antes la chica ausente me llamó y me preguntó:

-¿Qué le dijeron a la profesora?

Le dije:

Bueno, creo que le avisaron que un pariente tuyo había muerto.

 

Ya en la clase.

 

Ella llegó vestida de negro, sin maquillaje, con la mirada triste y sola, sus ojos estaban rojos y creo que hasta la nariz, que parecía que había llorado bastante. Me quedé perpleja cuando la vi.

 

Si no hubiese sido yo la que le da el mensaje, juro que le hubiese dado el pésame, con el dolor que se merecía.

 

Lo que hice al final de la clase fue felicitarla.

                                                

¡Felicidades! Sabes hacer muy bien tu papel, le dije, y me retiré. Se quedó tan perpleja como yo, cuando la vi.

 

 

 

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