La primera impresión es esencial. Eso ya lo hemos escuchado. Pero en algunas ocasiones es válido detenerse a ver la segunda impresión. Siempre se dice que es importante para conseguir empleo, para una primera cita, para conocer los padres del novio(a). Pero nadie nos dice que pensemos en la posibilidad de esperar una segunda impresión. Si lo hacemos le damos a las personas otra oportunidad, que muchas veces se convierte en una para nosotros.
Quizás ese no es el mejor día para una entrevista, para una cita, para una emoción. Dios nos da siempre la dicha de ofrecerle una segunda, tercera, ó cuarta impresión.
¿Quieres intentarlo con los demás?


1 comment
Comments feed for this article
Septiembre 29, 2009 a 12:56 am
Citizen
Aún y cuando una primera impresión me dice mucho, siempre estoy abierto a una segunda o tercera impresión, que la mayoría de las veces es muy diferente (para bien) de la primera…
Y claro, ¿porqué no una segunda impresión?