Benedetti, Diario, Nostalgias

Certificado de la In-existencia!

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Sólo a 3 personas he llorado con honda amargura y locura. De tal forma y con tal locura con que sólo se ama y se llora.

Primero mi abuela paterna: Venecia. Se fué una madrugada de abril dejándome esa tristeza honda, de esas inexplicables porque cuando te quedas en el aire pensando lo vivido a su lado, una sonrisa se dibuja en tu cara, adornando tu boca y al abrir tus ojos y darte cuenta que se ha ido, tus lagrimones rocían tu rostro.

Me dejó esperando al día siguiente que tarareara mi/su canción <ese lunar que tienes cielito lindo junto a tu boca, no se lo des a nadie cielito lindo que a mi me toca>

Me dejó incompleta, porque estoy segura que se llevó algo de mí.

J.E (jotae) me dejó después. Puedo decir con total seguridad que aún no me repongo. Y es que cómo se le puede llamar reparo si cuando lo sueño lloro amargamente. Es que nos faltaron tantas cosas por compartir, por discuti por reir. Apenas iniciaba la vida para el.

Se fue, y aunque no me conformo, ni me alegro, ni lo acepto (y que Dios me perdone) Al dejarnos me dejó pisando más la tierra. Hay cosas a las que no me apego, situaciones que ya no me preocupan. Me quedó esa confirmación de que hay que amar la familia, demostrar afecto, hay que adherirse a Dios, hay que fijarse en lo que en realidad importa. Hay que “dejarse de vainas” y VALORAR las personas, los momentos- darse cuenta que lo material  “no vale un centavo” que la vida es un tesoro, un milagro de Dios para nosotros.

El último en irse fue Benedetti. No quisiera alardear, pero era mi viejito. Y para estar cuerda a esta edad Dios no permitió que le conociera personalmente. Mario me enseñó a notar tantos detalles, a disfrutar el silencio, a vivir las alegrías.

Era tan ¨cursi¨como yo y por eso en sus poemas encuentro todo lo que siento y lo que debo decir. Me ha influenciado lo sé;  porque cuando pienso muchas veces lo hago como él, aunque tenga que citarlo. Cuando lo leo, me río y claro otras tantas veces: lloro.

En el momento en que supe que murió, debo admitirlo: cai en shock. Y no pude asimilarlo, sino 3 horas más tarde mientras encontraba actualizaciones en la web, sobre su muerte. Lo lloré como un abuelo ido, asi como lo describió un amigo poeta. Esa madrugada descubrí todo lo que había hecho en mi Benedetti. Ahora todas las noches me gusta leer algunas líneas de sus poemas para recordar que vive en sus versos.

Ah ya lo olvidaba. La idea era también escribir sobre la locura con la que he amado. Si, locura- esa de la que tanto hablan los poetas y las novelas. La de los nervios, el cuerpo acalambrado, la intensidad de los besos, las manos frías. Ese vivir en las nubes, como si tuviéramos un ascensor que nos lleva y nos trae. Pero sucede que al final esa locura que abraza el amor siempre está de acuerdo con la muerte, aunque sólo especifique que se trata de morir de amor.

Y cuando me doy cuenta de ello me quedo pensando:

¿Será que el amor ya supo lo que escribió Benedetti? <Vivir/ después de todo, no es tan fundamental> (Certificado de existencia, M.B)

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