Diario, Nostalgias

En zapatos ajenos!

Soy el miércoles en mi familia. Es decir, la hija del medio. Ah y la única chica en casa. No crecí con una hermana a la que pudiera tomarle la ropa prestada, con quien discutir por no encontrar mi cartera, mi labial o alguna bufanda especial. Aunque muchos dicen que es una fortuna ser la única hembra en casa, a veces encontramos sus desventajas.

Cabe aclarar que cuando voy a casa de mi amiga Raquel, y la veo desesperada porque su blusa negra no aparece o sus zapatos de tacón se los llevó Ruth-obvio que agradezco al cielo ser la niña de los ojos en mi familia.

Ponernos en zapatos ajenos significa tener una hermana en casa que calze con nosotros, una madre apoyadora, una amiga que a la vez sea tu vecina. Pero es también sentir por un momento, como piensa el otro. Ver las cosas desde la perspectiva del otro. A lo mejor has vivido una situación difícil, un conflicto, un desamor, un mal entendido. Y te haces preguntas que todos nos hacemos. ¿Por qué conmigo? ¿Qué los hace actuar así? ¿Por qué no me acepta? ¿Qué motivos tiene para …? Muchas de esas preguntas se responden cuando nos ponemos en los mocasines ajenos. Ahí es cuando nos damos cuenta que a lo mejor el dueño de los mocasines tiene una situación difícil en casa, un mal día, o un corazón roto. No quiero provocar conflictos entre hermanos o hermanas; pero hoy insto a todos que ante cualquier situación o ante miles de preguntas nos pongamos por un minuto los zapatos ajenos!

Aclararás muchas dudas que te harán crecer, entender y amar a los demás tal como son en realidad.

Buena Suerte!

Demry 😀

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Benedetti, Birthday´s, Nostalgias, Poemas

Recordando a Benedetti!!!

Según Serrat, “Mario Benedetti es un hombre reconocido como poeta, poeta muy prolífico, y probablemente el más leído de la literatura latinoamericana; pero no hay que olvidar su aportación como autor teatral, como periodista, y también como activista político que fue, como hombre responsable del tiempo y las circunstancias que le tocaron vivir”.

 Algunos datos biográficos: Este viejito tierno, poeta, uruguayo del año 1920, tuvo en su infancia la experiencia de un Montevideo apacible, provinciano y doméstico, a los años en que asistía al colegio alemán en el cual aprendió el rigor de los números, la pulcritud y los idiomas. (Pedro Orgambide, Introducción Antología Poética).

 Debido a problemas económicos familiares, desde muy joven realizó diferentes oficios, desde taquígrafo, vendedor, funcionario público, contable, experiencia tal que luego se vería reflejada notablemente en su primera novela La tregua, en sus Poemas de la oficina y en sus cuentos oficinescos.

 También fue traductor, trabajó como locutor de radio y se inició como periodista enla Revista Marcha.

 Este escritor con tradición política de izquierda desarrolla su obra en una Latinoamérica convulsionada por guerras, dictaduras y represión. Hubo un momento que en Uruguay, rodeado de desapariciones, amenazas y encarcelaciones de sus más allegados amigos y colegas, vio amenazada incluso su vida, no tuvo otra opción más que elegir el exilio y dejar atrás ese Montevideo, ese que ya no era su Montevideo. A partir de esto, toda una época en la vida de MB se vería reflejada en lo largo de su obra. En esta etapa de su producción literaria resaltan obras como: Geografías, Primavera con una esquina rota y su obra de teatro Pedro y el capitán, esta última, un testimonio de la crueldad, es una indagación dramática en la psicología de un torturador.

 El Benedetti del exilio y desexilio mantiene las mismas luchas: contra el imperialismo, contra los movimientos de derecha, contra los gobiernos injustos.

Su obra nos enseña la historia de una generación que apostó a la dignidad aún cuando los hechos más terribles, la represión, el exilio, la censura – estuvieron consumados. (Cristian Mitelman).

Los poemas de oficina contaban la miserable odisea del universo oficina, el regreso al trabajo de cada lunes, la tentación del cielo de verano, la lamentable historia del empleado que fizga la reunión del directorio, poniendo la oreja en la pared, la del oficinista que mira por primera vez su mano, la mano que hace los asientos y seca con el secante, la fraternidad de los empleados grises y, en fin, el desencantado “angelus” de estos menestrales de cuello y corbata.

En sus cuentos y poemas de oficina, la mujer es el único objeto de disputa y el principal referente de su particular “lucha de clases”. Resume la oficina como: rutina, resignación, mediocridad, sumisión. La nostalgia de la vida que se escapa entre cuatro paredes.

La muerte del gran poeta nos deja un vacío insondable, casi indescriptible y que quizás solo un poema (de Benedetti) podría describir. Y como diría un amigo poeta, la muerte de Benedetti, es ” un absurdo previsible”, un dolor mal calculado.

Nos dejó a las 88 años, tras enfrentar un corto y doloroso internamiento aquejado- y repetitivo de una enfermedad respiratoria crónica, según reconocieron sus médicos.

Su muerte fue acto de literatura según escribió en su texto “La muerte”, donde un amigo médico y ex compañero del liceo- Octavio- le decía: “conviene que te prepares para la muerte”, se lo había repetido de cien modos distintos, con sonrisas, con bromas, con piedad, con palmadas amistosas, con semiabrazos, con recuerdos del liceo, con saludos a Agueda, con ceño escéptico, con ojos entornados, con tics nerviosos, con preguntas sobre los chicos.

Mario Benedetti…nos deja huérfanos en el mundo sin su poesía, pero si con el firme compromiso de defender la alegría, de tirar piedritas en la ventana y de no salvarnos a menos que este mundo sea un lugar más justo y con más poetas que le den color.

Pd. Feliz Cumplee Viejito lindo =)

Diario

Primer día de vacaciones!

El primer error que cometí fue tomar mis vacaciones y no tener nada planeado. Y cuando digo esto, me refiero a que no tenía una maleta preparada para irme a Constanza que me encanta, a Santiago a visitar a mis primas o llenar mi agenda de actividades desde el primer día.

El segundo, no quitar mi alarma fija que suena a las 6:00 am. Si, como una mensa me desperté a esa hora. Y lo lamenté muchísimo.

Eso pude resolverlo de inmediato porque era simple detener la alarma, arroparme y seguir durmiendo hasta el mediodía. Y hubiese sido todavía más fácil si a mi compañera Yoyo no se le ocurre que quizás estoy despierta, y tomando café. No es mala idea, pero eran las siete y media. Y en ese momento estaba soñando que me iba de viaje a conocer en persona a alguien especial y hacer cosas especiales. Bueno, nada del otro mundo, pero estaba soñando!!

Me desperté y para tener una real conversación, caminé a la cocina y me serví el café. Dos o tres minutos más tarde, ella había cerrado y yo perdido el sueño. ¡Qué bonito!

Mi madre que está acostumbrada a quedarse sola en casa, aprovechó para conversar conmigo todo lo que pasaba por su mente. No tuve más remedio que encender la computadora, y la miraba de vez en cuando asintiendo como si la estuviera escuchando. Le rogaba a Dios que no me estuviera diciendo que debía apagar la estufa, o que puso una ropa en la secadora para que yo la atienda porque no sabía nada de lo que hablaba. Excepto cuando me dijo que había más café!

A las ocho y media de la mañana estaba escribiéndole un mail a la persona que se quedó a cargo en mi trabajo. Cosas de las que uno se acuerda cuando ya no estás y que probablemente generen una pérdida económica si no lo mandas a hacer a tiempo.

Quedarse en casa, no es estar a salvo. Tuve que saludar las vecinas que pasan por el frente y buscan a mami para decirle que hay un especial en tal supermercado, o que van a buscar lo que le falta para cocinar. (porque mami nunca está en el frente y yo debo atender la puerta).

Recordar que cuando pasa el camión de la basura es un acontecimiento social. Es un momento donde las vecinas del primer y el tercer piso se ponen al día y hablan sobre el clima (sobretodo ahora que hace un calor) sus maridos, los hijos buenos y algún chismecito de último minuto. No les importa salir con poca ropa, algunas salen en batas de dormir, las más sexys usan shorts y los hombres (los que no trabajan-o trabajan desde casa) se quedan mirándolas a todas, sobretodo a las de pantaloncitos cortos y escote; aunque al final nunca echen nada al camión.

Por suerte no me tocó cocinar, pero estoy segura que es un chance que me está dando porque mañana, si me quedo aquí me toca. Eso es seguro. Mami preparó una sopa de pollo riquísima que me cayó muy bien, ya que la gripe me quiere amenazar. Cuando vi que me tocaba fregar los platos, fingí cansancio atrasado y caí rendida en mi cama. Lo malo de fingir es que Dios te castiga: soñaba que mami me despertaba y abría los ojos sobresaltada. Pero no había nadie. Qué misterio!

Me despertó una música un poco alta que venía de la sala. Mami cantaba a todo pulmón y yo, me imaginaba los trastos en la cocina, intactos. Fui a la cocina y con los ojos vidriosos comprobé que estaba todo limpio. Y sonreí.

La verdad lo único que tenía ganas en ese momento era de seguir leyendo (que lo estaba haciendo antes de comer) pero necesitaba un té- para la gripe. Otra vez a fingir.

– Mami, me puedes hacer un té?

– Pero muchacha! tu lo que tienes que hacer es poner una olla en la estufa, le echas canela, lo dejas hervir….. etc etc etc hasta que me dio un taller express de cómo hacer un té y no morir en el intento.

-Mija, aprende a hacer té, que después tu no sabes con qué clase de hombre te vas a casar. (No sé qué tiene que ver el té con el matrimonio. Pero ella de unos años para acá, siempre menciona la palabra boda-al menos cada 8 oraciones)

Buscando los ingredientes para el té que incluía algunas hojas, fui al patio a darme cuenta de que tenía muchísimo tiempo que no salía a esa parte de la casa. Nunca me di cuenta que teníamos otra mata de guanabana. La primera hacía años que la habían cortado, por una razón que tampoco recuerdo.

Hice mi té, y me senté a hablar con mami. Le dije que me pusiera al tanto de todas las cosas que pasan en la casa y que yo ignoraba. Me mostró una remodelación de su habitación, me contó del embarazo de una prima cercana, que hay posibles compradores de nuestra casa y que pronto nos mudaríamos. Yo me quedé pensando: No saben la importancia de una reunión familiar? Si no salgo de vacaciones, me entero el día de la mudanza!!

Gracias a Dios mi teléfono no ha sonado y he podido descansar. Preparé un flan de leche con mami y he podido leer muchísimo más que en la última semana. Un poco de televisión, unas páginas de Orsai #2.  Todo estaba saliendo bien, hasta que mami me dijo: No te puedes quejar, te he dejado descansar, mañana debes ayudarme con algunas cosas. Aja, le dije caminando a mi habitación. Estoy buscando mi agenda porque algo debo tener pendiente para mañana que me ocupe tooodo el día!

Diario

Fragmento de “Una mujer en caracol” (Farah Hallal)

Otoño se irá derrumbando

con la fragilidad de sus hojas.

Mis ojos se irán cerrando para no ver

la hora que nunca llega.

Entonces un pañuelo rojo ahogará

los tonos que oscurecen el paisaje

para detenerlos por siempre justo en mi garganta.

No llevará bordado un nombre en el viento

ni un sabor definitivo se escurrirá por su cuello,

donde todos los gestos se esconden

perseguidos por una pálida caricia.

Otoño no llegará.

No verlo, hará el paisaje inalterable, aún más tarde,

cuando intente traicionarme la memoria.

El corazón y el abrazo se sentarán de golpe,

como torres caídas

y el hierro forjado se desvanecerá como un hilo,

como una pluma que se fue de las manos.

Afuera estará el parque y su horizonte ocre.

Dentro, yo y un banco solo.

(Una mujer en caracol, pp. 29-30)

Benedetti, Diario, Nostalgias

Certificado de la In-existencia!

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Sólo a 3 personas he llorado con honda amargura y locura. De tal forma y con tal locura con que sólo se ama y se llora.

Primero mi abuela paterna: Venecia. Se fué una madrugada de abril dejándome esa tristeza honda, de esas inexplicables porque cuando te quedas en el aire pensando lo vivido a su lado, una sonrisa se dibuja en tu cara, adornando tu boca y al abrir tus ojos y darte cuenta que se ha ido, tus lagrimones rocían tu rostro.

Me dejó esperando al día siguiente que tarareara mi/su canción <ese lunar que tienes cielito lindo junto a tu boca, no se lo des a nadie cielito lindo que a mi me toca>

Me dejó incompleta, porque estoy segura que se llevó algo de mí.

J.E (jotae) me dejó después. Puedo decir con total seguridad que aún no me repongo. Y es que cómo se le puede llamar reparo si cuando lo sueño lloro amargamente. Es que nos faltaron tantas cosas por compartir, por discuti por reir. Apenas iniciaba la vida para el.

Se fue, y aunque no me conformo, ni me alegro, ni lo acepto (y que Dios me perdone) Al dejarnos me dejó pisando más la tierra. Hay cosas a las que no me apego, situaciones que ya no me preocupan. Me quedó esa confirmación de que hay que amar la familia, demostrar afecto, hay que adherirse a Dios, hay que fijarse en lo que en realidad importa. Hay que “dejarse de vainas” y VALORAR las personas, los momentos- darse cuenta que lo material  “no vale un centavo” que la vida es un tesoro, un milagro de Dios para nosotros.

El último en irse fue Benedetti. No quisiera alardear, pero era mi viejito. Y para estar cuerda a esta edad Dios no permitió que le conociera personalmente. Mario me enseñó a notar tantos detalles, a disfrutar el silencio, a vivir las alegrías.

Era tan ¨cursi¨como yo y por eso en sus poemas encuentro todo lo que siento y lo que debo decir. Me ha influenciado lo sé;  porque cuando pienso muchas veces lo hago como él, aunque tenga que citarlo. Cuando lo leo, me río y claro otras tantas veces: lloro.

En el momento en que supe que murió, debo admitirlo: cai en shock. Y no pude asimilarlo, sino 3 horas más tarde mientras encontraba actualizaciones en la web, sobre su muerte. Lo lloré como un abuelo ido, asi como lo describió un amigo poeta. Esa madrugada descubrí todo lo que había hecho en mi Benedetti. Ahora todas las noches me gusta leer algunas líneas de sus poemas para recordar que vive en sus versos.

Ah ya lo olvidaba. La idea era también escribir sobre la locura con la que he amado. Si, locura- esa de la que tanto hablan los poetas y las novelas. La de los nervios, el cuerpo acalambrado, la intensidad de los besos, las manos frías. Ese vivir en las nubes, como si tuviéramos un ascensor que nos lleva y nos trae. Pero sucede que al final esa locura que abraza el amor siempre está de acuerdo con la muerte, aunque sólo especifique que se trata de morir de amor.

Y cuando me doy cuenta de ello me quedo pensando:

¿Será que el amor ya supo lo que escribió Benedetti? <Vivir/ después de todo, no es tan fundamental> (Certificado de existencia, M.B)

Diario

En tacones!

Esta mañana,  salí de casa con ¨el bonito revoltiao¨ con un cinturón de esos coquetos que se están usando ahora, y unos tacos que sólo utilizo en ocasiones especiales- como el día de hoy. Mi hermano mayor me deja cerca de mi trabajo, y sólo tengo que caminar 2 cuadras para llegar a la oficina.

Cuando me desmonté me fijé que había olvidado mi cinturón en el carro y mientras camino buscando el celular para ver si logro devolver a mi hermano, me di cuenta de que se había roto uno de mis tacos!!!!. Nooooooooooooo!  (Si, esa misma cara puse yo).

Lo primero que hice fue llamar a mi Papá. Le conté mi situación de la manera más resumida diciéndole: Papi, estoy justo en la misma esquina donde Daniel me deja a diario. Y acabo de darme cuenta que se me rompió un taco y tengo la ligera impresión que no puedo caminar así.

En ese momento, lo que experimenté fue una sensación de alivio al hablar con él. No sabía si iba a resolverlo o no- pero ya me sentía aliviada. Empecé a caminar de puntillas- tal como lo hice de pequeña durante muchos años; costumbre que mi madre me cuenta, tardé mucho en perderla.

Mi padre estuvo al cel todo el tiempo, pensaba en voz alta cómo podría resolver mi situación.

-¿Y tu no tienes fuerzas para romperle el otro taco y seguir caminando?

-No papi

-Bueno, dile a alguien: por favor, rompame este taco!

-Ay no, mejor no

Seguimos conversando mientras le decía por donde iba, me preguntó si tenia pensado salir, y hasta qué color de ropa tenía puesto. Me hacía chistes y yo caminaba encantada de la vida, conversando con el como si no estuviese pasando nada.

Llegué a mi trabajo y no habían pasado 30 minutos cuando llegó mi padre con unas zandalias rosadas lindísimas que me combinaban con mi atuendo. No sé de dónde las sacó, pero sentí una felicidad de tener Un Padre de Grandes Ligas!

Simplemente lo amo ❤

Cuando le conté esto a una amiga, me dijo: Estoy pensando qué haría mi padre, si esto me pasara a mi…y decidí preguntarle a las mujeres.

¿Qué haría tu Padre en una situación como ésta?


Diario

Devuélvame mi hábito

<<Cuando al hablar te juegas la vida, todo es silencio>> Manuel Rivas


Fotografía de Cindy Sherman

El padre me mira extraño desde aquella noche que lo escuché queriéndose solo.

Quien me manda a pasar por la sacristía a buscar la dichosa sotana para mi hermano Carlos. ¡Tan tarde!

Yo escuchaba ese gemido y llegué a creer que estaba pecando con el pensamiento-hasta que miré al padre gozándose-y yo doliéndome por dentro.

No porque también deseara; sino porque va contra las leyes de Dios.

¡Curas sinvergüenzas! Si, esos mismos-¡primeros pecadores!

Hablan de que los jóvenes son calenturientos, pero ¿y ellos?

Maritza, una pelirroja, – Catoliquísima-que vivía en la misma calle que mi padrastro. Justamente al lado del manicomio. Ella me dijo que había que contar con los dedos de la mano derecha, los sacerdotes realmente aferrados a la santidad. Y ella que no solo se hacía llamar católica-apostólica y romana; sino también: de fiar y muy de Dios-decía ella.

Conocía todo cuanto pasaba en el barrio Duarte y como su hijo era monaguillo en la Iglesia Santa María Reyna; estaba al tanto de los secretos de la iglesia.

Cuando la hija de Flavia -la ricachona-, que privaba en fruta fina y no era ni paja de coco-, salió embarazada -Maritza ya sabía cuántos días tenía.

Asimismo sucedió cuando pasó lo de Heriberto. Cayó preso por estar robándole una cadenita al hijo del diputado del barrio – ella conocía hasta los quilates.

Por eso fui donde ella a contarle lo del padre. ¡Ese atrevido! Tanto que habla sobre los deseos de la carne.  Aproveché un descuido de los sacerdotes y salí corriendo. Sentía que todos en la calle me miraban y que sabían de lo que fui testigo.

–        Deja de mirar para fuera y cuenta rápido. ¿qué fue lo que viste?

–        Mire, no levante la voz que se me encoge la lengua. A Carlos se le quedó la sotana en la sacristía y como le tocaba darle clases a los muchachos del Seminario la necesitaba. Yo de presentá le dije que iría.

–        Aja, sigue- que ya me has dicho eso 3 veces y no pasas de ahí.

Ella me miraba extraño. No sé si era porque no creía la historia o porque mi cara tenía una expresión desesperada. Había corrido hasta allá y la lengua se me salía.

–        Mire Maritza, cuando iba caminando por ese pasillo largo que va camino a la sacristía- vi la puerta del cuartito pequeño entreabierta. La empujé suavecito y adivine que vi.

–         ¿Qué fue lo que viste mujer?, me tienes nerviosa.

–        Ehh eh yo vi…. Vi…

Sentí unas manos que me agarraban y en se instante Maritza se desapareció.

Mírala ahí- dijo una voz ronca- detrás de mí, mientras me asía del brazo.

Yo gritaba desesperadamente y ellos me arrastraban. Eran dos hombres fornidos. Iban gritando cosas, que hago afuera, ¿cómo salí?

¡Pero bueno! ¿Y desde cuando debo pedir permiso para salir? ¿Quienes son ustedes? ¿Por qué Maritza no me ayuda? ¿Qué significa todo esto?

-Cállate- dijo el hombre más pequeño- ya verás lo que te has ganado. Ayyy Maritza se lo dijo al cura. Y yo creyendo en esa boca floja.

Iba asustada. No puede ser que el padre se haya dado cuenta y me mandara a buscar. Yo hablaré con él. No le diré nada a nadie, si eso es lo que el quiere. Me voy a olvidar de lo que vi. ¡Ay Diosito por favor líbrame de esta!

Me llevaron a un lugar de paredes altas. La habitación estaba fría y oscura. Sentía cosas que me caminaban en los pies. Creo que eran gusanos. Esto sí que era un castigo. Subía un mal olor que hacía arder mi nariz. Desesperada rascaba mi piel buscándole alivio a esta sensación de desahucio.

Creía que estábamos solos hasta que escuché gritos lejanos. Podía ser mi imaginación. Cuando me miré estaba desnuda. Ayyyy y ¿dónde está mi ropa, mi hábito? Trataba de cubrirme con las manos, pero era inútil. Me tocaba en el cuello hasta encontrar mi crucifijo. Rezaba.

Empecé a caminar en círculos por toda la habitación, hasta marearme y caer al piso.

De repente cayó algo en el suelo y quise ver qué era. Me arrastré hasta llegar al bulto que había caído. Parecía algo de ropa. –verdad que estaba desnuda-.

Lo levanté, era una bata larga, con mangas gruesas. Estaba arrugada y despedía un olor a usado. Rápidamente me vestí con ella. Y me sentí aliviada por unos segundos.

Escuché pasos en el camino. Debe ser el padre- pensé.-

Me cubrí el rostro unos segundos de los nervios. No quería que me enfrentara. Sé que piensa que yo lo estaba vigilando a esas horas. ¡Qué iba yo a saber!

Primero vi una sombra conocida. Un hombre se detuvo en la puerta. No distinguía en la oscuridad. Le miré a los ojos. Estaba tranquilo y eso me calmó un poco. Se quedó mirándome fijamente y me hablaba. No escuchaba claro lo que decía.

-Lloraba y caminaba de un lado a otro. Hablaba y en momentos se detenía a mirarme dulcemente.

Finalmente entendí… el decía que pensaba que me había curado.

Seguirás mucho tiempo aquí. Hasta podría ser definitivo. ¿Qué te pasó? No olvidarás ese incidente del pasado. Tu misma te rehaces los mismos moretones de aquella noche”.

-Secaba sus lágrimas mientras se retiraba.

Me acerqué rápidamente a la puerta de hierro antes de que se cerrara y le grité.

–        Yo no estoy loca. Devuélvame mi hábito. No quiero esta bata horrible. ¡Quiero mi hábito!