Nostalgias

“No era su noche”

Ella esperaba el momento oportuno para ir a verle. Era probable que no pudiera, pero aguardaba. A lo mejor estaba de suerte. Así fué al menos por el momento.

Estaban allí. No hacía falta el vino, pero estaba. El encendió el que debía ser el último cigarrillo de su vida, pero seguro que esto le sonaba a muerte.

No estaban solos, se escuchaban los murmullos y las carcajadas que le acompañaban. Y sí que lo acompañaban.

Entraba la noche y aunque la conversación-de ella- estaba interesante su instinto le diagnosticó “autoinfarto”: o se calmaba o se iba. Para calmarse le quedaba el resto de la noche; para retirarse, menos tiempo.

Los demás estaban entretenidos. Incluyéndole a él.

Creo que es el momento ideal para irme, pensó. Pero también lo dijo.

-¿Te despediste? -Escuchó que alguien le dijo

-No

Hazlo

-No,

Ella se preguntaba: -¿Cómo puede sentirse si me alejo en silencio?

Igual que yo desde que llegué -se dijo.

No era su momento. Mala suerte.

Entonces se levantó, sacudió su blusa pulcramente y se fué acompañada por el único receptor de su visita.

Caminaban en dirección a su casa. Ella quiso volver atrás, pero no lo hizo. Quizás él sí miraba, pero las posibilidades de que aún siguiera entretenido, eran muy altas.

Cuando llegaron a su puerta, su acompañante dijo:

-Buenas Noches.

Después de esta maravilla- contestó ella en sus adentros-Me parece que no.

Sola en la madrugada, tras un largo día recordó ella que una noche antes habían quedado de verse, pero no sucedio.

Sí se vieron. Pero como ya notaron, estaban más bien separados por pasos y por besos.

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