Diario

Primer día de vacaciones!

El primer error que cometí fue tomar mis vacaciones y no tener nada planeado. Y cuando digo esto, me refiero a que no tenía una maleta preparada para irme a Constanza que me encanta, a Santiago a visitar a mis primas o llenar mi agenda de actividades desde el primer día.

El segundo, no quitar mi alarma fija que suena a las 6:00 am. Si, como una mensa me desperté a esa hora. Y lo lamenté muchísimo.

Eso pude resolverlo de inmediato porque era simple detener la alarma, arroparme y seguir durmiendo hasta el mediodía. Y hubiese sido todavía más fácil si a mi compañera Yoyo no se le ocurre que quizás estoy despierta, y tomando café. No es mala idea, pero eran las siete y media. Y en ese momento estaba soñando que me iba de viaje a conocer en persona a alguien especial y hacer cosas especiales. Bueno, nada del otro mundo, pero estaba soñando!!

Me desperté y para tener una real conversación, caminé a la cocina y me serví el café. Dos o tres minutos más tarde, ella había cerrado y yo perdido el sueño. ¡Qué bonito!

Mi madre que está acostumbrada a quedarse sola en casa, aprovechó para conversar conmigo todo lo que pasaba por su mente. No tuve más remedio que encender la computadora, y la miraba de vez en cuando asintiendo como si la estuviera escuchando. Le rogaba a Dios que no me estuviera diciendo que debía apagar la estufa, o que puso una ropa en la secadora para que yo la atienda porque no sabía nada de lo que hablaba. Excepto cuando me dijo que había más café!

A las ocho y media de la mañana estaba escribiéndole un mail a la persona que se quedó a cargo en mi trabajo. Cosas de las que uno se acuerda cuando ya no estás y que probablemente generen una pérdida económica si no lo mandas a hacer a tiempo.

Quedarse en casa, no es estar a salvo. Tuve que saludar las vecinas que pasan por el frente y buscan a mami para decirle que hay un especial en tal supermercado, o que van a buscar lo que le falta para cocinar. (porque mami nunca está en el frente y yo debo atender la puerta).

Recordar que cuando pasa el camión de la basura es un acontecimiento social. Es un momento donde las vecinas del primer y el tercer piso se ponen al día y hablan sobre el clima (sobretodo ahora que hace un calor) sus maridos, los hijos buenos y algún chismecito de último minuto. No les importa salir con poca ropa, algunas salen en batas de dormir, las más sexys usan shorts y los hombres (los que no trabajan-o trabajan desde casa) se quedan mirándolas a todas, sobretodo a las de pantaloncitos cortos y escote; aunque al final nunca echen nada al camión.

Por suerte no me tocó cocinar, pero estoy segura que es un chance que me está dando porque mañana, si me quedo aquí me toca. Eso es seguro. Mami preparó una sopa de pollo riquísima que me cayó muy bien, ya que la gripe me quiere amenazar. Cuando vi que me tocaba fregar los platos, fingí cansancio atrasado y caí rendida en mi cama. Lo malo de fingir es que Dios te castiga: soñaba que mami me despertaba y abría los ojos sobresaltada. Pero no había nadie. Qué misterio!

Me despertó una música un poco alta que venía de la sala. Mami cantaba a todo pulmón y yo, me imaginaba los trastos en la cocina, intactos. Fui a la cocina y con los ojos vidriosos comprobé que estaba todo limpio. Y sonreí.

La verdad lo único que tenía ganas en ese momento era de seguir leyendo (que lo estaba haciendo antes de comer) pero necesitaba un té- para la gripe. Otra vez a fingir.

– Mami, me puedes hacer un té?

– Pero muchacha! tu lo que tienes que hacer es poner una olla en la estufa, le echas canela, lo dejas hervir….. etc etc etc hasta que me dio un taller express de cómo hacer un té y no morir en el intento.

-Mija, aprende a hacer té, que después tu no sabes con qué clase de hombre te vas a casar. (No sé qué tiene que ver el té con el matrimonio. Pero ella de unos años para acá, siempre menciona la palabra boda-al menos cada 8 oraciones)

Buscando los ingredientes para el té que incluía algunas hojas, fui al patio a darme cuenta de que tenía muchísimo tiempo que no salía a esa parte de la casa. Nunca me di cuenta que teníamos otra mata de guanabana. La primera hacía años que la habían cortado, por una razón que tampoco recuerdo.

Hice mi té, y me senté a hablar con mami. Le dije que me pusiera al tanto de todas las cosas que pasan en la casa y que yo ignoraba. Me mostró una remodelación de su habitación, me contó del embarazo de una prima cercana, que hay posibles compradores de nuestra casa y que pronto nos mudaríamos. Yo me quedé pensando: No saben la importancia de una reunión familiar? Si no salgo de vacaciones, me entero el día de la mudanza!!

Gracias a Dios mi teléfono no ha sonado y he podido descansar. Preparé un flan de leche con mami y he podido leer muchísimo más que en la última semana. Un poco de televisión, unas páginas de Orsai #2.  Todo estaba saliendo bien, hasta que mami me dijo: No te puedes quejar, te he dejado descansar, mañana debes ayudarme con algunas cosas. Aja, le dije caminando a mi habitación. Estoy buscando mi agenda porque algo debo tener pendiente para mañana que me ocupe tooodo el día!

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