Diario, Nostalgias

En zapatos ajenos!

Soy el miércoles en mi familia. Es decir, la hija del medio. Ah y la única chica en casa. No crecí con una hermana a la que pudiera tomarle la ropa prestada, con quien discutir por no encontrar mi cartera, mi labial o alguna bufanda especial. Aunque muchos dicen que es una fortuna ser la única hembra en casa, a veces encontramos sus desventajas.

Cabe aclarar que cuando voy a casa de mi amiga Raquel, y la veo desesperada porque su blusa negra no aparece o sus zapatos de tacón se los llevó Ruth-obvio que agradezco al cielo ser la niña de los ojos en mi familia.

Ponernos en zapatos ajenos significa tener una hermana en casa que calze con nosotros, una madre apoyadora, una amiga que a la vez sea tu vecina. Pero es también sentir por un momento, como piensa el otro. Ver las cosas desde la perspectiva del otro. A lo mejor has vivido una situación difícil, un conflicto, un desamor, un mal entendido. Y te haces preguntas que todos nos hacemos. ¿Por qué conmigo? ¿Qué los hace actuar así? ¿Por qué no me acepta? ¿Qué motivos tiene para …? Muchas de esas preguntas se responden cuando nos ponemos en los mocasines ajenos. Ahí es cuando nos damos cuenta que a lo mejor el dueño de los mocasines tiene una situación difícil en casa, un mal día, o un corazón roto. No quiero provocar conflictos entre hermanos o hermanas; pero hoy insto a todos que ante cualquier situación o ante miles de preguntas nos pongamos por un minuto los zapatos ajenos!

Aclararás muchas dudas que te harán crecer, entender y amar a los demás tal como son en realidad.

Buena Suerte!

Demry 😀

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