¿Qué nos ocupa la mente y la agenda en fin de año?
Muchos de nosotros andamos alborotados por el doble sueldo, exámenes finales, fiesta de navidad, el angelito navideño. Otros en la lista de metas cumplidas y las porvenir. Algunos suspiramos por un nuevo sueño o sintiéndonos aliviados por una maldad sin descubrir.
El espíritu navideño no nos embriaga a todos, hay muchos “Grinch” sentados detrás de escritorios pulcros, desorganizados ó polvorientos. En un auto de lujo, delante de la TV o en una fila del supermercado.
Cada quién recibe esta temporada como cree conveniente. Hay unos que son Observadores: Están pendientes de cómo los demás hacen planes, qué compran, cómo se visten. Pero no hacen nada para ponerles sazón a sus vidas. Otros son Coordinadores: Se encargan de animar a los demás en el espíritu navideño, insisten en las reuniones sociales, comentan lo importante de compartir y auguran éxito para todos. Pero es probable que en su interior no exista una luz que brille para ellos mismos. Existen Parranderos: El más común de todos. Tienen tantas invitaciones que olvidan unas y recuerdan otras. Siempre tienen un plan B para cuando falla el A. Suelen ser el alma de la fiesta, y aunque no siempre se aseguran de que los demás se sientan felices a su lado, ellos si se encargan de serlo. Están los Trabajadores: El trabajo se lleva el premio porque estas personas aunque son conscientes de que estamos en época festiva su deseo más grande es culminar todo el trabajo pendiente. Así que es dificil saber que disfrutan una copa de vino o una cena en compañía. Trabajadores incansables, pero solos, solos, solos.
Y no faltan los “Grinch” que no sólo son los que no disfrutan la navidad. En este grupo me atrevo a incluir los que no permiten que los demás la festejen con tranquilidad. Traen pleitos, confusiones, y malas noches. No se sienten cómodos ni aquí ni allá. Y eligen esta época para rememorar malos momentos. Conozco unos cuantos!! y qué barbaridad!!!!
No importa cómo decidas recibir la navidad. Eres libre de festejarla como prefieras. Con amigos, la familia, o en esa soledad que mi amigo llama “Un mal necesario”. Puedes llenar tu casa de bombillitos y colores verde y rojo. O decorar tu interior, el fondo de tu corazón.
Lo importante de esto es que entendamos que es un buen tiempo para agradecer el año que termina, para resarcir errores, para acercarnos a Dios, para unirnos con esas personas que mantuvimos lejos en el año, para celebrar, para obsequiarnos eso que merecemos y que no nos detuvimos a disfrutar, para reflexionar y empezar de nuevo.
Mi queja en navidad con Santa es constante. Siempre olvida mis obsequios. Pero debo admitir que este año, renovó votos conmigo. Me trajo mi obsequio temprano. Lo trajo esta noche. Y qué maravilla!!.
Feliz Navidad y un próspero año 2010 para todos.
Demry



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